En días recientes, platiqué sobre la importancia de la actitud mental para lograr metas considerables, con dos personas que me pidieron consejo.

Mis cuatro claves:

1. Cree en ti.

Tu cerebro entra en modo seguridad y te puede decir que no puedes. No le creas. Dite a ti mismo “yo voy a ____”. Las ideas sobre ti, te influencian.

2. No temas que no te alcance.

No es pecado aspirar y luego no llegar. Así que no temas decir “voy por __” por el hecho de tener miedo a que tu capacidad no te alcance para lograrlo y te quedes corto.

¿Y si no te alcanza qué? Al menos te habrás calado y no tendrás que mirar atrás arrepentido.

3. Mira hacia la meta y visualízate andando el camino y llegando.

Mírate esforzándote, luchando contra obstáculos, frustrándote, porque todo eso sucederá. Sé realista.
Visualízate superando todo eso. Mírate llegando.
Piensa como se va a sentir cuando lo logres.

4. Ve por partes.

No te abrumes porque te espera un reto “imposible”, “durísimo”.
Divide la meta en partes y así abordarla. Una cosa a la vez.
Paciencia y constancia. Habrá días buenos y malos, menos que perfectos, sigue andando.

No llega el que puede sino el que quiere.